martes, 28 de septiembre de 2010

Breves al aire.

Algunas reflexiones en torno al teatro para/en la calle.

  • Hay que hacerlo con el viento a nuestro favor. Si hay una calle, es una calle, su hay un árbol es un árbol; la pretensión de que no existe, lo que existe, siempre nos irá en contra. 



  • El elemento sorpresa se agota al mismo tiempo que se repite. No hay que repetir una misma función. Toda función está "impregnada" por las condiciones dadas en el nuevo espacio.

  • Hay que tener calma. El apresuramiento expresivo puede convertir la obra en un dispositivo inaprensible. La comprensión ya no es una valor para el teatro.  


  • La creación de atmósfersa tiene que ver con la composición del espacio y la suma de los componetes "cuerpo del actor-elementos escenográficos-elementos en el ambiente escénico-vestuario".

  •  El texto además de comunicar debe sorprender, la síntesis y la vulgaridad prosódica sobran.


Función de "La Nave"
18 de septiembre en Av. México y Paseo Vargas
Caracas, Venezuela. 

lunes, 27 de septiembre de 2010

Encuentro de Teatro Popular Latinoamericano en Venezuela.


Espacio Vacio Teatro con niñas y niños de la Comunidad "Las Marias" en Naguanagua, Venezuela.
5° ENTEPOLA Venezuela 2010.
Delegación de México, representada por el Grupo Espacio Vacio Teatro durante el desfile inaugural del 5° ENTEPOLA Venezuela 2010. 

Casa Comunitaria de "Las Trincheras" Naguanagua, Venezuela. Sede de una de las presentaciones de "La Nave" en el 5° ENTEPOLA Venezuela 2010.

Participantes del 5° ENTEPOLA Venezuela 2010. Creadores escénicos de Venezuela, Costa Rica, Uruguay, Argentina, Colombia y México.

Presentación de la obra de teatro "Un Pueblo Llamado Jujuy" del grupo "La Rosa Teatro" de San Salvador Jujuy, Argentina. Una de las agrupaciones más destacadas del ENTEPOLA.

Integrantes de Espacio Vacio Teatro con niñas, niños y miembros de la Comunidad "La luz" de Naguanagua, Venezuela, durante una de las presentaciones de "La Nave".

Función de "La Nave" en la Comunidad Simón Bolivar de Naguanagua, Venezuela.

Mari Olarte, homenajeada del 5°ENTEPOLA Venezuela 2010 por sus 25 años de titiritera en Colombia.
Participantes del 5° ENTEPOLA Venezuela 2010 durante el 1er. Foro Internacional de Teatro por la Resistencia y el Poder Popular.
Rene Rojas. Actor, dramaturgo y creador escénico, originario de Santiaago de Chile, integrante del Grupo Roes. Aquí, en su participación como ponente en el Foro Internacional, "Teatro de Resistencia en Chile". 







Sí el reto es definir qué fue el ENTEPOLA Venezuela 2010, enfrentaría el reto de la siguiente manera, diciendo:

Encuentro

Espacio de construcción humana y social, donde dos o más conciencias se chocan/tocan entre sí para decirse lo que sucede en su interior con el objeto de conformar un espacio/tiempo para que la vida siga desarrollándose. El “Encuentro” es el resultado de una convocatoria explícita o implícita, de un grito lanzado al aire en distintas direcciones que ha traído con el viento el eco de una respuesta presuntamente necesitada de ese “Encuentro”.
Es el punto de coincidencia cósmica de varias historias particulares, que a su vez buscan espejearse para decir “cómo están”; para decir sus más hondos miedos, como el de “no estar solos” haciéndole al loco ensimismado, para decir que aquello a lo que dedicamos mayor parte de nuestro tiempo y nuestra razón es una actividad colectiva que sirve a otros. Aunque sea eso.
Es un lazo de amistad y sentimiento que se siembra cuando se coincide en amor y devoción; es un lazo de discrepancia dis-tónica que se crea por la singularidad de los que somos y que no siempre empata. Lo que es definitivo es que “el Encuentro” nos unifica.
Este “encuentro de personas del teatro” es un categórico grito de denuncia de muchos al unísono por la resistencia/presencia/pertenecía para los otros que le faltan al teatro: el espectador.

Teatro
Espejo de la vida. Convención cernida sobre la conciencia y la percepción de lo que para ella es la realidad. Arte/ técnica que busca perfeccionar nuestra mirada furtiva como espectador de la vida, en la propia vida. Ritual semántico-retórico-sígnico-erótico-sistémico de re-presentación; presentación de los otros, alteridad hecha carne/movimiento/aliento para fines de educación del espíritu.
El Teatro que nos provoca en este Encuentro, es también, recuperación del espacio público para la construcción de una identidad humana. Intervención pública de la conciencia individual a través de la palabra ejecutada. Discurso social convertido en espejo sentimental-revolucionario de atardeceres estético-artístico.
Por encima de todas las cosas prevalece el movimiento, el color, la música, el baile, la palabra versada en prosa y en metáfora en caída, todo lo anterior caracterizando la sensación de abismo y soledad en compañía.
El teatro es aquí, un género de arte híbrido que se tergiversa/modifica su lenguaje con fines comunicativos, es decir, el teatro deja de ser “eso” para convertirse en danza hablada, pintura en movimiento, baile en suspenso, música de silencios, gritos, cuerdas, voces y notas desafinadas, textos legendarios en jerga local.
Es un ejercicio de apropiación de los modelos más clásicos del teatro de occidente (Comedia del Siglo de Oro Español, Teatro Isabelino del Renacimiento, Comedia del Arte Italiana, Teatro del Absurdo del temprano siglo XX en Francia, Noruega, España) con una importante carga de símbolos propios de las culturas locales (rituales prehispánicos, pintura corporal, el uso de la máscara, modelos de teatro de resistencia, teatro de creación colectiva, aderezados con música tradicional latinoamericana) y una notoria influencia de la raíz negra en la cultura latinoamericana.
El Teatro es aquí, un monologo/dialogo/soliloquio mayúsculo sobre la vida cotidiana y sus inercias metafísicas. 

Popular
Lo asequible a todos. Incluso para aquellos que no creen pertenecer a la popularidad. Lo que nos hace lo “uno con todos”, y “todos para el uno”. Lo popular como lo derivado de la inercia/fuerza social trascendental, lo que forma parte de la tradición pero también de la innovación social, es el patrimonio colectivo, sin embargo, cada uno es popular a su manera. Lo popular como el valor agregado a la actividad artística. Se dice: el arte que no se produce sobre la idea de lo popular, no es legible, no es accesible, es difuso/engañoso/ajeno, y probablemente traidor al espíritu de solidaridad.
Lo anti-popular es lo exclusivo, es la propiedad privada, es la no existencia de la alteridad. Lo popular es lo único que dialoga más allá de las vallas ideológicas, económicas, comerciales, religiosas, políticas de las personas.
Lo popular es equivalente a lo comunitario. Y sí, la comunidad es la célula más importante de toda la organización social y política de la humanidad, lo popular es lenguaje universal.

Latinoamericano
La Patria Grande.
Es el conjunto de naciones americanas, desde México hasta Chile, que comparten orígenes étnicos, historia, conquistadores, colonizadores, lenguaje, formas culturales, formas de organización social, fronteras, entre otras, y que actualmente, coinciden en dos característica geopolíticas, una externa a sus territorios: el de ser objeto de explotación en más de un sentido de una de las más grandes potencias económicas, bélicas e ideológicas del planeta, Estados Unidos de Norteamérica; y otra más, que pertenece al ámbito interno de estas Naciones: el de estar en un proceso de re-organización política y social de cara al siglo XXI con los componentes ambientales, comerciales, sociales y culturales propios en contra, esto como resultado de más de un siglo de explotación/uso/ejercicio sin conciencia y sin medida de los mismos.
El ser latinoamericano es igual a ser originario de la parte del planeta donde ser esclavo, pobre, marginado, vagabundo, terrorista, comerciante, intelectual, obrero, campesino, estudiante, artista, amante de lo ajeno, empresario y demás, es equivalente a “ciudadano en resistencia/defensa” que no le conoce la cara al enemigo.
Latinoamérica es una sola, aunque internamente parece ser muchas. Siempre buscándose, siempre definiéndose, siempre referenciándose con lo ajeno, vecino desconocido habitando la misma casa. Variopinta, y en más de una ocasión predecible. 
Latinoamérica es el continente que más se expande culturalmente y camina con palabras hacia la conquista de este siglo.





En este septiembre del 2010 lo pasamos en comunidades de Valencia y Naguanagua,Venezuela, vimos y desvestimos más de 20 espectáculos escénicos, bailamos tambores, ingerimos, comimos e hicimos el amor. Caminamos por Venezuela, caminamos por Latinoamérica; la pregunta sigue en el aire: ¿qué hacer?, por lo pronto Venezuela y demás países participantes demandaron a voz en pecho: ¡ENTEPOLA México!
¿Nosotros? ¿Será? ¿Podremos? Tendríamos que empezar por la organización comunitaria, luego encontrar a los teatreros que les interese producir/difundir el teatro popular, teatro político, teatro de calle, teatro comunitario, terminando con un fuerte ejercicio de seducción/convencimiento de nuestras autoridades culturales………………….mmmmmmmmmmmmmmm……………………

Empecemos de manera distinta:
¡Mexicanos les pregunto,
¿Qué en nuestra producción artística particular tiene que ver con lo popular/barrial/comunitario?
¿Qué en nuestra producción artística particular compromete nuestra postura política e ideológica?
¿Qué en nuestra producción artística particular emancipa el desarrollo de la sociedad?
¿Quién está con nosotros?,
Nosotros somos los de atrás!
(Silencio)
Mucho trabajo previo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Venezuela no se arrecha

5° Encuentro de Teatro Popular Latinoamerciano de Venezuela o del cómo vamos a cambiar el mundo con el Socialismo Bolivariano





Todo acá es “Simón Bolívar”, plaza, cancha, escuela, centro comercial, calle, entre otros; todo acá está nombrado en honor al libertador sudamericano Simón Bolívar, un criollo burgués que soñó con una Sudamérica unificada. Sonó y luchó por un país integrado por Colombia, Venezuela y Ecuador, soñó y luchó por un proyecto de autonomía soberana en todo Sudamérica y en todos los países se consumó la independencia de España gracias a sus ideas libertadoras.
Siendo así, ahora nos encontramos en la República Bolivariana de Venezuela, cuna del libertador de América. Naguanagua es un municipio de un poco más de 25,000.00 habitantes adherido a Valencia que es la capital del Estado de Corobobo. Un Municipio administrado por la disidencia venezolana (aquí entre paréntesis: la disidencia venezolana está integrada por aquellos sectores empresariales y particulares que no comulgan,  ni comparten los principios e ideales de la Revolución Socialista Bolivariana encabezada por el Comandante en Jefe Hugo Rafael Chávez Frías, dicho sea de paso, de los 14 municipios del Estado, 12 están gobernados por el Partido Socialista Unido de Venezuela PSUV), Naguanagua es un municipio mayoritariamente empresarial. Aquí se encuentran las instalaciones de la Universidad Estatal de Carabobo.
En medio de un proceso de renovación política, el Encuentro de Teatro Popular de Latinoamérica de Venezuela -como lo ha hecho cinco años consecutivos-, vuelve a convocar a más de 20 consejos comunales, a la administración distrital del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a un número importante de colaboradores como empresarios, cooperativos, corporaciones, comerciantes y a más de 5 agrupaciones teatrales para su realización, sin contar los 50 grupos locales, regionales, nacionales e internacionales que participan como invitados.





Al ritmo del himno entepolano, sé dice:



¡Loeeeeeeeeeee! ¡Loaaaaaaaaaaaaaaa!



De nuevo cantan las calles,



Las montañas y las olas:



Andamos surcando el sur,



¡Llegó la hora del ENTEPOLA!







Andamos surcando el sur desde Santiago,



Hasta el Caribe con mis hermanos entregando,



Y con el arte transformando, (bis)



De nuevo cantan las calles,



Las montañas y las olas:



Andamos surcando el sur,







Y Venezuela se alza con el teatro pueblerino,



Pregonando la hermandad porque la unidad es el camino



De nuevo cantan las calles,



Las montañas y las olas:



Andamos surcando el sur.





Andamos surcando el sur



Llegó la hora de ENTEPOLA



Desde Santiago hasta el Caribe



Llegó la hora de ENTEPOLA…








Y así, varios grupos artísticos, originarios de Naguanagua y Valencia, hacen la suerte de mediador/convocantes, entre diversas comunidades y más de 250 teatristas, cirqueros, titiriteros, músicos, bailarines, cantantes, actores, técnicos, todos ellos integrantes de más de 50 grupos de teatro y artes escénicas a nivel local, regional, nacional e internacional.
La Revolución Cubana puso en los años 50 y 60 del Siglo XX a la América Latina en el ojo mundial, revitalizó el sentido de pertenecía de los latinoamericanos, que además de compartir territorio, compartían idioma y raíces.
El Socialismo en la visión del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruiz, dio al pueblo cubano y al resto del mundo la evidencia de que voluntad y conciencia pueden objetivarse para el bien común. Derivada de esta Revolución surgieron causas e íconos excepcionales (Ernesto “Che” Guevara entre muchos), que consiguieron permear todo el pensamiento latinoamericano, alejándonos de la equivocada creencia de que en América Latina no pasa nada y que lejos de ser solamente grandes extensiones de selva, manglares y sierra, América Latina desde Tijuana hasta Santiago, fue, es y será el espacio importante de una raza joven, llena de vitalismo, con un pensamiento complejo, con una gran profundidad cultural y social, coincidente en su contradicción, siempre cambiante y por lo tanto difícil de aprehender. ¿Será el clima?, ¿será la mezcla de razas?, ¿será las múltiples influencias extrajeras? No se sabe que será. Pero hay algo superior a todo, y que nos hace únicos: América Latina y el Caribe todo lo absorbe, todo lo transforma y lo hace suyo. América Latina no se queda quieta





Ahora, el Socialismo del Siglo XXI en la visión del Comandante en Jefe de la Revolución Bolivariana, Presidente del Partido Socialista Unido de Venezuela y Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, da nuevamente un golpe de vida a los pueblos latinoamericanos, ya no para luchar por la autonomía y la soberanía territorial, económica y política, ahora la Revolución Socialista Cultural, gestada legítimamente desde la entrañas del pueblo venezolano, ha llegado al Poder Institucional para decirle al resto del mundo que los países empobrecidos como Venezuela y/o México deben, pueden y quieren gobernarse a sí mismos; aprender por sus propios medios las vías de desarrollo particulares; empoderar a sus mujeres, jóvenes, niños, adultos a sus comunidades en general; administrar sus recursos naturales, sociales, culturales y políticos; modificar, aprovechar y restituir su entorno natural de acuerdo a su cultura; comerciar, adquirir, importar con quien querremos; informar, decidir y pensar lo que necesitamos, no lo que los aparatos del poder hegemónico nos impone.




La Revolución Bolivariana Socialista de Venezuela ha venido a decirle al mundo, y a América Latina en particular, que el territorio latinoamericano es nuestro, desde el corazón, en la conciencia y hasta la comunidad; que somos ricos y que tenemos derecho a proveernos de nuestra riqueza. No somos caja chica de nadie, y la única manera de que avancemos hacia la justicia social, la educación para todos, la vivienda, la sustentabilidad alimentaria, la salud, el ejercicio legítimo de la actividad política, la cultura y el arte, es a través de la organización y cooperación endógena de nuestras comunidades, regiones y capitales, sin la intervención de nada y nadie, más que del criterio común.
Tenemos derecho hacer los constructores de nuestra historia.     
El pueblo es sabio, sabe y debe tomar sus decisiones.


Gunnary Prado
Naguanagua, Carabobo, Venezuela
Septiembre 2010.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Transición/En camino a Venezuela.

A las afueras de la Terminal de Bogotá. Esperando la salida a Cúcuta (Frontera con Venzuela)


Nuestra en estancia en Bogotá ha terminado. Con melancolía mezclada con euforia (por lo que viene) nos despedimos de Colombia. (¡Que rica y buena!) Decidimos hacer el viaje hacia Venezuela por tierra (¡Que idea tan atrevida!). Siendo así, tomamos un camión, perdón bus, (“…dícese del transporte destinado a viajar de ciudad en ciudad; la buseta, es el bus que transporta a las personas dentro de la ciudad”. Léxico colombiano), el día 31 de agosto en punto de las 12:00 hrs., hora local, nos dirigimos rumbo a Cúcuta, la última ciudad de Colombia y una de las fronteras con Venezuela; el bus cobra 60,000.00 pesos colombianos, equivalente a $33.8 dólares americanos, un aproximado de 442,5 pesos mexicanos por persona; un trayecto de más 14 horas; un trayecto desigual, anduvimos por catorcehoras de curvas prominentes, terracería, voladeros a borde de carretera y con un chofer que manejaba un tanto cuanto cafre, mejor dicho, de la verga a la décima potencia, intrépido, rápido y pendejo, de la superretecontraputizima exaltación, en entre otros dichos de los argonautas.


Navieros en camino a Cúcuta



Amanecimos en Cúcuta. En punto de las 6:30 hrs. estábamos en pie en la terminal de Cúcuta, ciudad provincial con 11 grados de temperatura y subiendo. Las caras no eran de somnolencia, iban un poco más allá. Simplemente no habíamos despertado. Cuando reaccionamos ya había pasado dos horas de estar 6 personas paradas impávidamente a un costado de más 360 kilos de equipaje.

La tarea era conseguir transporte a San Cristóbal, primera ciudad en Venezuela; antes de eso habría que:

1.- cambiarpesoscolombanosabolivares,

2.- buscardesayunodentrodelpresupuesto,

3.- encontrarmaletaextraviada,

4.- sobreponersealaideadequerestaban12horasdecamino,

Para el momento que se había cumplido las tareas, despuntaba un sol incandescente en las alturas bañando de 30 grados de calor a la ciudad, las prendas de ropa fueron cayendo una a una y las gotas de sudor viajaban abundantemente sobre nuestros rostros relumbrosos.

Emprendimos la tarea del regateo por el transporte, siendo testigos de que en la frontera los negocios son asunto de supervivencia, de este lado de la línea el viaje era equivalente a 80,000.00 pesos colombianos por transportar a todo el grupo, del otro lado de la línea era equivalente a 24,000.00 bolívares (o bolos en la jerga local) por persona. En lo que nos llegó la luz a la cabeza y logramos descifrar cuanto era cuanto en dólares americanos y por ende en pesos mexicanos, a nuestras espaldas se confabulaba la estratagema comerciante que nos arrebataría la ilusión de llegar a Venezuela, -un poco melodramática, recuerden que íbamos llegando y no habías despertado del todo-, resultó que los diferentes choferes, colombianos y venezolanos, habían acordados que sería un venezolano el transportaría a los mexicanos, así que gustosamente, después de la promesa de una mochada, el colombiano retiro su oferta.

Por supuesto, suponemos. Después de un tiempo, cuando caímos en cuenta que la oferta del lado del territorio colombiano estaba por muy debajo de la contraria, aquellos ya habían hecho otro trato al cual no nos quedó más remedio que someternos. (Puedo imaginar a los connacionales, guatemaltecos, salvadoreños, centroamericanos en general, cuando llegan a la frontera con Norteamérica, con intenciones de cruzarla……. Debe ser difícil no tener más opción que pagar 100 pesos mexicanos por una botella de agua y pagar 5 mil pesos por un pollero que puede abandonarte en medio del desierto.) Los negocios en cualquier frontera están tazados por el nivel de importancia que tiene para uno aquello que se busca del otro lado.

Por fin “pudimos negociar” o mejor dicho, “convenimos pagar” 24,000.00 bolos por persona y dos más por el sobre equipaje en un dos taxis, un chevrolet modelo 75 y un Lincoln modelo 75, que hizo dos horas de Cúcuta hacia San Cristóbal. Ni que decir de la aventura que resultó hacer los trámites de “cruce fronterizo” en cada uno de las oficinas migratorias de Colombia y Venezuela. Solamente recuerdo la pregunta circunspecta del funcionario colombiano “¿y qué hay en Venezuela, porqué tanto mexicano se traslada para allá?”

Después de 765,000.00 bolívares y 26 horas de viaje, arribamos a Valencia, la capital del Estado de Corobobo, ubicado en el centro de Venezuela, para llegar finalmente a Naguanagua, municipio colindante y sede del 5° Encuentro de Teatro Popular Latinoamericano de Venezuela (ENTEPOLA), con tres días anticipación…. Por lo tanto, no nos esperaba….


La última cerveza colombiana.......... Santo Tomás, cerveza artesanal

jueves, 2 de septiembre de 2010

Colombia/Parte Final.

Diseño Urbano en el Barrio La Candelaria de Bogotá, Co.

El “Teatro Libre” de Bogotá, Co., es una asociación que se desprende de la Escuela de Arte Dramático de la Universidad Distrital de Bogotá, Co., es la única alternativa pública de formación profesional para el teatro en Colombia. De esta agrupación, tuvimos la oportunidad de ver la puesta en escena “Las Convulsiones” de Luis Vargas Tejeda, dirigida por Nelson Celis, con diseños de Pilar Caballero y la musicalización de Víctor Hernández, una puesta de escena a la usanza de la Comedia Francesa del siglo XVIII, pero con un acentico colombiano que daba mucho colorido al verso.


A pesar de los modismos y los localismos adaptados al texto dramático, el verso, el estilo y el drama resultaron inteligentemente resueltos. La compañía Teatro Libre nos presentó un espectáculo minimalista en cuanto al espacio escénico y el espacio escenográfico, con un vestuario de época, aunque un poco corto en los detalles, al parecer intencionalmente. Los personajes respondían a los modelos derivados de la Comedia Dell-Arte en la comedia afrancesada, la locura de la trama resultaba ser una crítica sórdida a la burguesía colombiana de finales del Siglo XIX donde el papel de la mujer estaba reducido a ser, únicamente blanco del cortejo romántico masculino, que saciaba las necesidades sentimentales y sociales de las jovencitas, a su vez que permitían el devaneo y pedantería masculino de los jóvenes.

Entre la superchería religiosa y la banalidad científica, un padre económicamente poderoso, busca cura a las “convulsiones” de su hija, que se presentan de manera estruendosa cada vez que este “pobre padre” se niega a cumplir los caprichos, antojos y voluntades de estrepitosa hija.

Estas “convulsiones” encuentran un remedio fehaciente en las visita de un galán conquistador, bohemio sin nombre que busca conquistar a las mujeres sólo para ensalzar su vanidad. Se disfraza como un prominente médico joven que conoce técnicas novedosas y avanzadas de la práctica clínica para visitar-cortejar a la “pequeña inocente”. Rápidamente el “pobre padre” manipulado sé da cuenta del embuste y arremete, literalmente, contra su hija, el galán embustero, el primo y ama de llaves cómplices todos del atraco a la honra de su casa. Una historia chusca contada a través de hilarantes juegos físicos del clown, la Comedia Dell-Arte y hasta la mejor comedia de Moliere.

Lo sorprendente, o por lo menos la sorpresa que yo me he llevado con este ejercicio de estilística ha sido la limpieza con que los jóvenes intérpretes han llevado a cabo la encomienda. Yo, renuente, supuse que el acento colombiano importunaría la interpretación del verso y el estilo dramático, pero todo lo contrario, a través de un marcado ejercicio en la búsqueda de la neutralidad vocal, y gracias a la cadencia sensual y lenta del hablar de los colombianos el asunto verbal ha resultado por demás delicioso.

También, lo ha sido la parte física. Vemos actores veteranos y noveles haciendo gala de una construcción de personajes-tipo con un carácter y función dramática determinada, pero matizados y entonados adecuadamente que convierten todo el festín teatral en un concierto arrebatado de locura y teatro.

Probablemente podría yo apuntar unas cuantas cosas, que más le pesan a la Dirección Escénica que la interpretación, es la libertad con que se rompen las convenciones escénicas que se van trazando desde el inicio de la función. Una versión simplificada del espacio escenográfico y un vestuario de época demasiado rebuscado para la estética en general; utilizar de cierta manera el espacio escénico que resulta sumamente atractivo, como un balcón que sale por los costados del escenario, y no agotar el recurso hasta sus últimas consecuencias; meter y sacar personajes por entre el público, rompiendo así la orientación del espacio, dejando confundido al espectador de cuál es salida o entrada a la estancia o a la calle. Pequeñeces. Pero ya saben, con el paso de los años, una se vuelve huraña y séntida de algunas cuestiones.


Arquitectura urbana del Barrio La Candelaria en Bogotá, Co. (Centro Histórico)

Días después, hemos tenido la oportunidad de ser participes de lo que probablemente sea una de las últimas direcciones escénicas del Mtro. Santiago García, fundador y director del Teatro La Candelaria de Bogotá, Co., una agrupación con más de 40 años de existencia, que ha dejado tras de sí una historia memorable para el teatro latinoamericano. Instituyendo una metodología de trabajo sólida a través de la “creación colectiva” esta compañía ha resonado a lo largo de toda América Latina, siendo un referente indudable de la contribución de los colombianos al teatro universal.

El espectáculo que hemos presenciado se llama “A manteles”, por supuesto, una Dirección del Mtro. Santiago García, con la creación colectiva de la compañía, integrada por 13 actores, entre los que encontramos actores y actrices fundadores de la compañía e integrantes jóvenes, que parecen tener un poco menos de tiempo en ella.

Actores versátiles que buscan la re-presentación, es decir, el artificio escénico, no la presentación como buscaba el Maestro Stanislavski; La Candelaria, tiene claro que el acontecimiento teatral debe repetirse una y otra vez, y tanto actores/actrices lo saben como los espectadores, ahora bien ¿dónde está la sorpresa? En particular, a decir del Mtro. Santiago García, en este espectáculo, La Compañía ha buscado hacer de la ambigüedad, la duda, la incertidumbre, la contradicción, sus elementos principales.

Siendo así, el espectáculo teatral “A manteles” es un banquete sui generis de espectros prototipo sociales a la manera de la “La clase muerta” de Tadeuz Kantor, re-presentando una sociedad decadente fuertemente marcada por la tiranía en sus facetas religiosas, políticas, bélicas, ideológica, económica (entendida como la toma de control a través del poder económico), mercantil (entendido por la opresión por la necesidad de consumo). Lo singular de la re-presentación es la a- tonancia/disonancia con la que se generan las atmosferas e imágenes escénicas, que no por esto, dejan de ser sugerentes y sumamente evocadoras. No hay conflicto, ni choque de fuerzas dramáticas que se oponen. El conflicto está afuera. El conflicto está con nosotros, los espectadores. Nosotros somos los que vivimos en esta tiranía, este totalitarismo que marca el sentido de nuestras vidas; el teatro solamente, a través de voces plurales, denuncia, ridiculiza catárticamente, suspende la circunstancia para que podamos pensar en ella.

La trama es episódica, cuadro tras cuadro se presenta la misma acción dramática: 1.- Aparece el personaje, 2.- identifica el salón-comedor, 3.- busca el lugar “que le corresponde” en este Banquete, 3-. Se apropia de su identidad tomando su lugar, 4.- Es escéptico a la interrelación con los otros personajes, 5.-Reprueba el ser de los otros espectros-tipo, 6.- Impone su realidad.7.- Se repite la secuencia y en cada vez aumenta angustiosamente el ritmo y la presencia ¿No es esta sordera existencial la cotidiana condición del mundo moderno?

Un detalle del espectáculo, que en mi muy personal aparición resultó, un gran acierto y de un significado profundo para todo la historia de esta compañía, es que en un momento determinado cuando el espectáculo se ha convertido en un apremiante imposición de presencias, en una caída vertiginosa de palabras severas e iracundas, de imágenes terribles, de presencias abigarradas, el propio Santiago García entra a escena entonando una melodía que dice más o menos así: “Paz, paz, porqué llorar, el cielo es azul y la mar se mese en paz, paz, porqué llorar, el cielo es azul y la mar se mese en paz”. A la cual todos los personajes se suman, pausadamente y construyen un gran coro, entre dulce y cínico.

“A manteles” parece ser una crítica dura ante la imposición ideológica a través de las armas y el discurso vano de los poderes políticos. Está cargada de localismos colombianos, habla tajantemente de una realidad inmediata, pero aún ahí, es sumamente planetaria y trascendental. Yo me preguntó, sí ahora, que Colombia vive un período de “aparente orden”, que ha tenido como precio la represión y censura de grupos estudiantiles, de grupos disidentes y marginados, ahora que Colombia puede hablar en pasado de “la guerrilla”, La Candelaria alza la voz y la metáfora para denunciar sin pudor la falsedad de este orden y el daño de la violencia armada, ¿qué habrá hecho/dicho hace 30 años? Cuando La Candelaria era impetuosa, como toda juventud, lo es, y la guerra estaba en la puerta de la casa. Esta agrupación teatral me tiene asombrada. Y ni que decir, de haber tenido la oportunidad de expresarle mi asombro y mi reconocimiento personalmente al Mtro. Santiago García. Y el Maestro, congruentemente a su hacer, resultó ser un viejillo simpático, humilde, agradecido y amable, nos ha recibido afectuosamente y le ha resultado inexplicable qué “está pavada de obra nos haya gustado” (Palabras del propio Santiago García)

De verdad que mi testimonio se queda corto ante el acontecimiento. El Teatro La Candelaria es una casa antigua del Barrio La Candelaria, que es el Centro Histórico de Bogotá, tiene un reducido patio central, llena de plantas, y antiguos carteles de puestas en escena desde los años 70´, que la agrupación promovía, con un par de oficinas, el foro teatral es la mayor parte del espacio, este un foro suficientemente equipado, es evidente que se ha ido construyendo y haciendo a través de los años con la propia mano de los participantes, ya que tiene una gradería hechiza, un equipo de iluminación que combina tecnología moderna con ciertos trucos del ingenio latinoamericano para convertir una simple lata en una profusa lámpara teatral.

Esta visita al teatro La Candelaria, ha sido refrescante, depuradora de ciertas expectativas teatrales personales y más aún, ha hecho que nuestro paso por Colombia se haya completado inteligentemente.



Antes de partir de Colombia, quiero platicarle una última experiencia. A parte, o mejor dicho, a partir de las funciones de La Nave en la Sala Cádiz, tuvimos la oportunidad de ser vistos por Juan Ramírez, Maestro de Comparsería en la Casa de la Cultura de Cohua, un municipio ubicado a unos 60 kilómetros, aproximadamente, de Bogotá, y que en ese momento celebraba 406 años de su Fundación, realizando el X Festival del Rodamonte, el III Carnaval del Mohan y el V Concurso Nacional de Música Campesina.

El Rodamonte es un árbol típico de la región, y en la fusión cultural de los grupos indígenas originarios y los advenedizos españoles que fundaron Cohua (Apoyo del Cerro), el árbol del Rodamonte ha quedado en el imaginario colectivo como el motivo de todas las manifestaciones culturales de la región. Así mismo “el Señor Mohan” es un personaje mitológico, que se le adjudica poderes sobre la naturaleza, para bien o para mal. “El Mohan” ha estado enojado con los hombres durante muchos años, es por esto que existen las catástrofes ecológicas, ahora los pobladores de Cohua y pueblos vecinos, celebran anualmente una fiesta para mantener contento a “El Mohan”.

En el marco de esta fiesta, fuimos solicitados para presentar nuestro trabajo. Ya saben el escepticismo se hizo presente, ¿quién ha visto que la gente acuda a los eventos realizados por la alcaldía (en nuestro caso, la presidencia municipal) para el festejo de la fundación de la ciudad? No, muchos.

Ha resultado todo lo contrario, el Auditorio Centro Cultural en punto de las 6:00 pm, estaba abarrotado. Estaban ahí todas las personalidades, desde el Comandante de la Policía con sus dos pequeños hijos, el Alcalde con su familia entera, hasta el Maestro de Danza Regional suspendió su ensayo y llevó a sus pupilos a presenciar la obra. ¡Todo un acontecimiento social en Cohua!, y nosotros siendo parte de él.


Juan Ramírez, maestro de comparsería en Cohua, Co. y Director de Teatro

 
Juan Ramírez ha sido un gran aliado en esta carrera. Es muy probable, que cuando les digo que él es Maestro de Comparsería en Casa de Cultura de Cohua, resulte confuso. ¡Claro!, sí el único referente que tenemos de lo que es una “comparsa” es la escurrida y mal lograda “comparsa del tradicional Don Juan Tenorio de José Zorrilla” que se realiza anualmente en Morelia, Michoacán, ¡sí es claro que ser Maestro de Comparsa en este contexto no tiene ningún sentido!, pero, sí lo que se ve es un pródigo taller de creaciones fantásticas a base de fommi, pintura y unicel, zancos y máscaras, personajes diseñados ex profeso para las alturas y el aire, sí la comparsería se entiende como una arte derivado del teatro del calle, combinado con la figura del músico trovador y el cuenta cuentos, el arte de la comparsería es una lenguaje autónomo de las artes escénicas con una función social y estética clara. Así, es como en apariencia el compañero Juan Ramírez, realiza su actividad docente en Cohua de lunes a viernes, y el sábado a domingo, ensaya de sol a sol con su grupo “Doble VV”, con el cual lleva tres años buscando en el espacio circular e íntimo un nuevo lenguaje para la interpretación escénica, poniendo en predicamento y riesgo la relación entre actor-espectador.

Si venía diciendo que el mundo valemadre en Latinoamérica, este tipo de experiencias resultan ser esperanzadoras, parece que ya no vale tanto madre sólo que es demasiado duro sacar el teatro adelante en este contexto, pareciera que hacemos sangrar piedras y oscurecemos el mismo sol para encontrar un poco de sombra en este desierto. Desierto colmado de inconvenientes para el arte.

Equipo "La Nave" con el Alcalde de Cohua, Co.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Colombia/Segunda Parte.


La compañia Espacio Vacio Teatro en el Trasmilenio (Transporte público) de la ciudad de Bogotá.


Las implicaciones que tiene ser extranjero (ajeno) y ser teatrero (hacedor del arte teatral) pueden esperarse asombrosas en ciertos contexto, pero la verdad es que somos transeúntes de una ciudad a otra con la única diferencia que la vida es dura.

¡Me choca!, me aburre el turismo cultural anglosajón (cerveza, drogas, ligue y fiesta) más porque sucede mientras nosotros ubicamos la manera de sobrevivir, me molesta porque me parece poco original. Rodeados de este estigma, el de-venir forrados de dólares americanos, caminamos de sitio en sitio, haciendo la cuestión mucho más difícil, ya que, dado que no es el caso, para tomar decisiones de índole práctico, nos vemos apresurados por aquellos que quieren asaltarnos con su carreta (choro) de “yo le ofrezco la mejor opción” (Hospedaje, comida, transporte). La mejor opción, siempre y cuando, andes haciendo “turismo cultural” al estilo anglosajón, pero si eres un “trabajador del arte”, y este trabajo es el que estás empeñando para hacer un poco de turismo, aunque sea cultural, entonces ¿cuáles son nuestras opciones? (Acto seguido: los mercaderes del turista cruzan la banqueta en busca de un “mejor postor”)


Miembros de la compañia Espacio Vacio Teatro en la Cabina de Radio de la "superestación.fm".
Haciendo publicidad para las funciones de la Sala Cádiz.

Así, hemos andado buscando opciones para el arte en Latinoamérica. ¿Qué cosa más extraña? ¿Por qué tan perdidos mexicanos?, “¿a qué le tiras cuándo sueñas mexicano?” La verdad es que en un principio la intención era bastante romántica; nos visualizábamos como peregrinos de la “verdadera palabra” que acercaríamos a los “hermanos separados” a la luz del teatro. Ahora, Sudamérica nos ha rebasado con sus más de 50 años de organización popular y revolucionara enseñándonos que en el que se refiere en “hacer el teatro para la gente” nos llevan la delantera.

Colombia nos enseñó. Colombio nos respondió. Gracias al esfuerzo de una asociación teatral universitaria “El Tablón” realizamos una función de nuestra obra en el auditorio de la “Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia”. Estos jóvenes de “El Tablón”, se han portado de lo más amable, recibiéndonos con una disposición entusiasta, haciendo todas las gestiones para conseguir espacio, moviéndose “cual ejercito de hormigas” para tapizar la Universidad de publicidad, de tal manera que al momento de la función hemos tenido un lleno total, podría decirse que hasta con sobrecupo, pero no solamente eso, además este público universitario nos ha recibido de manera generosa, “con el corazón abierto”, haciendo de nuestra participación en la Universidad Nacional de Colombia, una experiencia memorable con aplausos al principio, en medio y al final de la obra. Y sí decimos que el “aplauso es el alimento del artista” esto ha sido un verdadero agasajo, una comelona muy cercana a las orgías romanas.



Estaremos en deuda por siempre con “El Tablón”. Curiosa historia tiene este conjunto. Iniciado por un grupo de estudiantes del área de enfermería e ingeniería. Adoptado y financiado como grupo estudiantil por la Universidad Nacional Colombia a través del programa “Gestión de Proyectos para el Bienestar”.  Con tres obras en repertorio, actualmente integrado por estudiantes de leyes, ingeniería, sociología, artes plásticas, es uno de los grupos estudiantiles más activos de la Universidad. Nosotros tuvimos la fortuna de encontrarlos en el VII Festival de Teatro Iberoamericano en Santiago de Calí, Colombia, en el año 2008, y ahora, ese encuentro a fructificado en un acontecimiento provechoso para el teatro.
 
La homogeneización de la vida en Latinoamérica radica en que para la gran mayoría es dura. Desde Costa Rica, pasando por Colombia y ahora en camino a Venezuela, observo que en todas partes tenemos el mismo fenómeno: las personas de estas tierras viven para el trabajo, un trabajo que no es productivo, un trabajo que sirve simplemente para sobrevivir el día a día. Por esta razón las casas se deshacen, se decoloran, la calles se desquebrajan, la comida no es buena, las relaciones interpersonales son rápidas y hostiles, entre otras cosas. No hay tiempo para nada, solamente para trabajar, en su defecto es muy probable que se baje al escalón de la delincuencia, y agotando este, después se puede bajar al del vagabundeo, y después se puede bajar aún más al escalón de la muerte por hambre, por abandono, por soledad. Esa es nuestra pintoresca Latinoamérica.

 
Y, en esta Latinoamérica, ¿qué carajos tiene que hacer el teatro? Todavía no lo sé. Pero, para apuntar una respuesta en este sentido, me gustaría relatarles la experiencia que hemos tenido al visitar el Teatro Libre de la Universidad Distrital de Bogotá, Co. y el Teatro La Candelaria dirigido por el Mtro. Santiago García, en el Barrio La Candelaria de Bogotá, Co., asociación teatral independiente con más de 45 años de existencia, con una gran resonancia en Norteamérica (México), Centro y Sudamérica por sus importantes aportaciones en la investigación de la “creación colectiva” en la producción y construcción del teatro.

(Espera la siguiente entrada)





La Compañia Espacio Vacio Teatro en montaje para función en el Auditorio de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia.


Plaza Principal  "Simón Bolivar" de la Universidad Nacional de Colombia. 


Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia.