jueves, 11 de marzo de 2010

Desmontajes.

Semana Internacional del Teatro para Jóvenes Audiencias
Métodos Alternativos de Creación y Producción.
Facultad de Filosofía y Letras UNAM.
Marzo 2010.

Programación de los desmontajes.



Miércoles 24 de marzo


1. “La Nave”. Producciones Espacio Vacío. (Michoacán) 15:00 hrs.

2. “Árbol de Maíz”. Teatro Cuerpo Social. HIDALGO. 16:30 hrs.

3. “Cabeza de Caballo”. ARTE-FACTO. (México, D.F.) 18:00 hrs.

4. “La Trapecista” Camaleones Escénicos. (México, D.F.) 19:30 hrs.



Sede:

Escenario del Teatro Justo Sierra.
Facultad de Filosofía y Letras UNAM.

lunes, 1 de marzo de 2010

…Sobre un amor que tuvo por nombre “La Nave” y como brújula a Perla Szchumacher.

Ilustración gráfica: Javier Hernández. (Ex- alumno EPBA-Artes Visuales)

Para escribir un testimonio es necesario hurgar en la memoria y en la imaginación. Muchas cosas acontecen en la realidad, pero muchas más y más sustanciosas pasan por el pensamiento. También es una obligación comprender que sé es una cuando se vive y sé es otra cuando se recuerda. Lo que es seguro es que desde el estreno de la obra La Nave, no ha pasado un solo día en que la presencia de Perla Szchumacher no aparezca en nuestras referencias y en nuestras conversaciones. Su legado nos ha dado tanto para la vida en el teatro, que es probable que no alcance a contar todo en este relato.




Quisiera comenzar por decir que el trabajo de asesoría escénica que tuve/tuvimos la oportunidad de vivir a través de la puesta en escena La Nave con la Mtra. Perla Szchumacher, fue un punto de culminación en mi/nuestra formación teatral inicial, pero también fue la apertura de una aventura -que a veces tengo la sensación que nos rebasa a los jóvenes hacedores del teatro mexicano-, hacia el arte de la dirección escénica. Es muy probable que con La Nave y Perla, hayamos encontrado la respuesta a la encumbrada y socorrida pregunta de: “¿cómo se enseña a dirigir?”; o por lo menos nos acercamos a una respuesta práctica permitiendo desarrollar maneras que nos alejan de la incertidumbre y la ambigüedad en la que siempre se fluctúa en todos los inicios de un espectáculo teatral.


Pero, ¿cómo fue que paso todo esto?, seguramente cuando le fue planteada la idea de esta “asesoría” a la Mtra. Perla Szchumacher, ni ella, mucho menos yo/nosotros sabíamos bien a bien en qué consistirían esas sesiones de encuentro teatral. Sin embargo, se programaron y se llevaron a cabo, y en cada una se alcanzó un objetivo preciso: 1) texto para la escena vs texto dramático, 2) relación actor-personaje-personaje actor, 3) juego escénico e improvisación, 4) concepto escénico, 5) organización de ensayos, 6) coordinación del equipo de trabajo, 7) encuentro con la función de estreno, 8) seguimiento a una temporada. ¡Y cuando hago este esquema resumido de aquellos casi seis meses de trabajo, me asombro de lo simple! “A veces la simpleza es la tarea más difícil de llevar a cabo”. (Primera lección en la asesoría escénica de Perla Szchumacher).


Este es el precisamente el punto que quisiera desenhebrar de todo el anecdotario que pueda yo verter en este testimonial. El trabajo de Perla con La Nave, más que una asesoría a la puesta en escena, fue una veraz y profunda capacitación para la dirección escénica en la afortunada oportunidad de tener “el laboratorio, los instrumentos y el presupuesto” para la investigación-formación, es decir, un curso intensivo de dirección escénica con todos los elementos sobre la mesa: actores, dramaturgo, productor, creativos, técnicos; y esta adiestramiento no solamente fue en relación con el trabajo creativo, también en los niveles operativos, administrativos y hasta éticos. Ahora bien, el alcance de este proceso se vio beneficiado, también, por la entusiasta, e inesperada participación de todos los miembros del grupo de trabajo. Empezando por las autoridades culturales hasta los técnicos del teatro donde hicimos nuestras primeras funciones, pasando por un dramaturgo-escenógrafo, asistentes, creativos, actores, productora y demás participantes. Digamos, que fue una de esas poquísimas ocasiones en que todos los elementos se conjugan (¡hasta la suerte!) para que el trabajo salga bien.


Definitivamente, el modelo de asesorías escénicas, inaugurado en Michoacán debería ser proyectado hacia otras entidades del país. ¿Tendrá el mismo impacto en otros montajes, con otros directores, otros textos, otros u otras asesoras? Poco probable especular con certeza. Sin embargo, yo creo que de mil formas ha nutrido y fortalecido el incansable trabajo de Perla Szchumacher a la escena mexicana y al teatro para niñ@s; lo que hizo por nuestra obra y por nosotros es tan particular como vital para el teatro michoacano.


A esta puesta en escena no le ha sido sencillo subsistir, se ha visto expuesta al fenómeno de la emancipación, es decir, cuando sé es diferente a los demás, ya sea por rebeldía, por incidencia, por accidente, por influencia o por disidencia, siempre se acarrean dichos y trechos sinuosos, unos más inteligentes que otros, pero yo, personalmente, lo tomo como un síntoma más de que hicimos algo diferente, -y por el número de funciones que hemos hecho, las satisfacciones que hemos celebrado, el aprendizaje, los retos resueltos, las complicaciones salvadas y demás acontecimientos, creo que lo diferente ha sido para bien.


Es evidente, que se debe ser de cierta manera y tener determinada apertura para poder recibir el don y el legado intelectual que nos otorgó Perla. No quiero decir, que nosotros hayamos sido los mejores, ni los más adecuados. Creo que para trabajar hombro con hombro, escuchando/conciliando- observando/decidiendo, se debe haber aprendido primeramente el concepto de “soy uno de todos nosotros” para poder ser con los otros. (Segunda lección de en la asesoría de Perla Szchumacher) ¡Y también tuvimos que aprenderlo!


Lo aprendimos, y ahora trabajamos siempre, desde el primer horizonte que se trazó aquella mañana de julio del 2007; Perla Szchumacher: “A ver, cuéntenme, ¿qué es los que todos ustedes, quieren hacer con la obra o cómo la imaginan?” Con esa simple pregunta, el proyecto se hizo de todos. Ahora era una responsabilidad de todos hacer llegar a esta Nave a mares insospechados en viajes interminables a tierras inexploradas… por lo menos para esta joven tripulación de argonautas mexicanos con los bolsillos llenos de ilusiones e ignorancia.


Un proceso que inicio con una amigable pregunta, pero con riguroso acento, no podía quedar ahí. Con el paso de los meses y en cada uno de sus dos visitas posteriores, los señalamientos puntuales a nuestro trabajo eran como una suerte de empellón hacia más. Porque yo me paralizaba, llegaba a un cruce de caminos y no tenía suficiente confianza para decidir el rumbo. Los actores se angustiaban con mi zozobra y la musa del teatro se nos dormía. Entonces, llegaba la asesoría y no era necesario hacer/explicar/convencer a la maestra de cuáles eran “los atados de creatividad” que no resolvíamos; ella, una observadora especializada, un corazón delator de su amor por el teatro y la juventud nos enfatizaba con claridad que no teníamos que resolver problemas si no hacerlos visibles a la conciencia para que el Teatro y su magia convirtieran aquello en palabras/acción/revelación.


Es así como Perla Szchumacher ha encontrado una manera singular de enseñar a dirigir: “observa/obsérvate, apunta un cuadro inicial de lo que quieres ver y deja que los actores hagan la parte”, “no dudes de lo que quieres”, “no te calles nada de lo que necesitas, aunque sea mínimo, ahí estará la diferencia”, “a veces tendrás que negociar, otras veces imponer”, “no hay errores, sólo falta de comunicación”, “prepara tú material antes de confrontarlo con los actores”, “investiga todo lo que sea necesario, pero sólo lo que sea verdaderamente necesario”, “¿ya tenemos un espacio escénico definido? ¡¿No?! ¿Qué esperas para poner trabajar a la gente?”, “tienes que apuntar y dar notas siempre, porque de lo contrario, los actores se sienten abandonados”.


Se me puede tildar de inocente, romántica e ingenua, pero ¿por qué resulta tan vacío y despreocupante para la formación teatral de nuestro país enseñar la dirección escénica con base en la frecuencia, la simplicidad, la practicidad y sobre todo de acuerdo a la realidad de los contextos en los que trabajamos? De ser así, sería más fácil la gestión, la producción y la crítica del teatro. Recordemos que esta fue una asesoría escénica, este diplomado en dirección fue in situ. Por esos días Perla viajaba tres semanas al mes por toda la República haciendo más o menos el mismo viaje. ¡Admirable! “No, solamente es trabajo” (diría Perla Szchmancher). Ojalá todos trabajáramos con esa intensidad y compromiso, habría menos distancia entre teatro y sus espectadores.


Agradezco infinitamente que se me haya permitido explicar, porque me es tan importante el aprendizaje de esta “asesoría escénica”, no solamente por todo lo aprendido, si no porque también me permitió replantear mis horizontes personales dentro de mi actividad profesional. Razón por la cual me atrevo asegurar que el modelo de “tutorías” para la adquisición de conocimientos en la dirección escénica, es en mi experiencia, la mejor opción para la formación y especialización respectiva.


Quisiera ir cerrando este relato con un tono más voluptuoso. Alguna vez escribí para una historia de amor unas palabras de reflexión, y como lo mío con La Nave, y todo lo que a ella respecta ha sido amor, bien puedo citarme a continuación y utilizar esas mismas palabras:

Hubo una historia de fin de año… era un invierno prometedor.
Estábamos completamente emocionados…
Había palabras en el aire que fluían,
había una franca campaña de seducción.
No pensábamos.
No dudábamos.
No perdíamos.
Sólo soñábamos en un idilio sorprendente.

Así poco a poco unas murallas a nuestro alrededor crecieron fervorosamente
Y sin pensarlo estábamos soñando con nuestra boda y testamento más allá de nuestra tierra.
Esa boca que beso por primera vez.
Que aliento tan refrescante, que sueño tan prometedor
Como ya dije era un fin de año que no podría volver a repetirse.

Todos los días a partir de ahí, el encuentro era fulminante,
las sonrisas eran de oro y el amor era precioso.
Cada paso que era en comunión,
crecía una nueva enramada en nuestras murallas de dionisiacas
que se convirtieron en testigos del desliz
que dulcemente consumaban en mis manos, en mi cuerpo, la mirada y los deseos
en cada límite y puerto del ser.
Luna tras luna. Teatro tras teatro.

Hasta que un día la razón perdió terreno
Ya éramos presos de pasión de un arrebato espantado
De balas de presos que boicotean el fusilamiento

Yo no quise…
Ellos tampoco…
Sin embargo, el hundimiento se fue haciendo concreto
No había islas, ni sueños, ni brazos, ni quejidos
Sólo eran miradas complacientes que no tenían conciencia.
Eran palabras que no tenían cesta en mi corazón.


Como dirían los caballeros de Liverpool All you need is love…” (Tercera lección de la Mtra. Perla Szchumacher) Convertir un trabajo en un acto de amor es la entrega más sublime y, así ha hecho Perla de su compromiso con La Nave y cada uno de sus integrantes. Encontrar amistades profesionales como la que nosotros hemos establecido con ella es la oportunidad más valiosa que te puede dar la vida en el arte. Porque es de ese tipo de relaciones que se construyen en el trabajo y se disfrutan con la coincidencia de la pasión. Ya pasan casi tres años de este encuentro y aún no término de recapitular esa buena época.


Gracias Perla, me ha tomado tiempo… pero voy entendiendo. No me evado, solamente te lo digo de una manera más personal:

Este día
me he levantado
he puesto mi atención
en LO IMPORTANTE
He recapacitado en LAS FRONTERAS
son mordaces
son límites CONSTRUIDOS
no son el final
son el principio de otra TERRITORIALIDAD.

Después de mucho rodearlo
La frontera de esta Nave
Está en sí misma
Si lo piensas llegará a donde se lo proponga

Cómo ha llegado a hasta este punto
Ha llegado tirada de los argonautas
Ha llegado por VOLUNTAD
Porque cada quien ha hecho la parte.

Los pájaros cantaron,
Anunciaron reconciliación
Las rocas se entibiaron
Se buscaron unas a otras
Y se volvieron seres

Ellas nos hablan
Ellas no invocan
El vaivén de ser o no, ser.

Este encuentro es de PERSONAS
Este solar
Es para alimentar
El espíritu

Bienaventurados los que con la palabra
Lo han hecho todo
Supliquemos al pensamiento
vientos de profundidad para
no encarecer ante lo INEVITABLE

Despedirse
Encontrarse
No conocerse

Está Nave ha sido el carril
de todos los pensamientos
el lugar donde HE SIDO

Ahora huyamos
que nuevas puertas se están abriendo
que la luz está iluminando lo diminuto del SER
que es imposible no escuchar
la ráfaga de fuego
la hilera de metal
la buhardilla existencial
que todo lo ha derramado

en soledad...

(¡Por fin estás metáforas encontraron su lugar!)

Hasta siempre………….




Febrero 2010, Morelia, Michoacán.
Gunnary Prado.

sábado, 13 de febrero de 2010



La nave es el montaje que mayores repercusiones ha tenido en la escena teatral de Michoacán
Trabajo colectivo, flexibilidad y sentido crítico, cualidades de nuevos grupos de teatro en el estado
La Productora Cinema Teatro provee un equipo de creativos, técnicos y gestores en el ramo



CARLOS F. MARQUEZ

En los últimos dos años de la escena del teatro en Michoacán, La nave, escrita por José Luis Pineda y dirigida por Gunnary Prado, ha sido el montaje que mayores repercusiones ha tenido, no sólo por ser la obra premiada en el primer concurso de dramaturgia infantil ni por haber ganado en la Muestra Estatal de Teatro, o por haber develado ayer en el Teatro Ocampo una placa conmemorativa de las casi inalcanzables 100 representaciones en provincia. Estos logros han cobrado su mayor trascendencia en la confianza generada en un grupo de jóvenes que se han aglutinado en la compañía Productora Cinema Teatro y que comienzan a definirse como una generación si no de ruptura, sí de transición entre una forma de hacer teatro dominada por las jerarquías y un trabajo colectivo que busca la democratización del hecho creativo como un acto de congruencia con la búsqueda del impacto social del teatro.
Recientemente sostuvieron temporada de funciones La hija de Rapaccini, dirigida por Refugio García, y Baños de secundaria, escrita y dirigida por José Luis Pineda, obras que tienen como centro gravitacional común a la Productora Cinema Teatro que ha proveído a estos montajes de un equipo de creativos, técnicos y gestores de teatro. Esta dinámica de colectividad mutable para hacer teatro, apunta la actriz y directora Gunnary Prado, tiene su antecedente en la producción de La nave, puesta en escena que con una sólida propuesta aglutinó a integrantes de colectivos como Santa Herejía Producciones y Espacio Vacío Teatro, además de otros egresados de la Licenciatura en Teatro de la Escuela Popular de Bellas Artes que buscaban abrirse brecha en la práctica profesional del arte escénico.
Con La nave se probaron los alcances de Producciones Cinema Teatro, órgano con una interesante estructura operativa sobre la cual puntualizó Gunnary Prado: “es un colectivo con un núcleo central de 10 personas, aproximadamente, que a su vez suman su pequeño colectivo en una ramificación orgánica muy interesante; es decir, estamos hablando de más de 30 personas trabajando en un proyecto global que tiene que ver con la formación, con la producción teatral, la investigación y la construcción de una poética propia. Anteriormente, en el director recaían las decisiones sobre qué queremos decir o qué queremos montar, no, ahora ya es un trabajo verdaderamente democrático desde las ideas creativas hasta los aspectos financieros. Todo eso apostándole a una nueva manera de hacer el teatro en Morelia y sobre todo sumando porque creemos que más es más”.
El dramaturgo y director José Luis Pineda puntualiza que Cinema Teatro se creó con la idea de producir cine o video, artes escénicas y otros espectáculos; es decir, se trataba de un proyecto con el cual se buscaba generar recursos para inyectarlos a otro colectivo creado por el mismo grupo de personas que fue denominado Producciones Teatrales, el cual produce los proyectos creativos de los colectivos; Espacio Vacío, encabezado por Gunnary Prado; Espacio Escénico, liderado por Refugio García, y Santa Herejía, dirigido por el propio José Luis Pineda.
Estos colectivos, refiere Gunnary Prado, “durante 2008 coincidieron en varios proyectos juntos, entonces este año nos estamos proponiendo que esa coincidencia no sea azarosa, sino verdaderamente sumar esfuerzos para formar un complejo más multidisciplinario y complementario de las acciones y actividades que requiere el teatro para que suceda, o sea, pensar en que es necesario un equipo logístico, de gestión, de busca de financiamiento, productivo y creativo. Hay muchas personas involucradas y cada una con su personalidad por lo que hay muchos perfiles. Lo que sucede es que hay una buena cohesión que nos está permitiendo generar proyectos”.
Estos jóvenes creadores escénicos inicialmente se aglutinaron con la simple idea de facilitar el proceso de producción teatral, tentativa que en palabras de Gunnary Prado se explica de la siguiente manera: “la intención es seguir fortaleciendo nuestra propia comunidad teatral porque a pesar de que hay mucha gente que está haciendo teatro, las condiciones en las que lo estamos haciendo no son las más adecuadas ni las más idóneas, pero no creo que eso sea responsabilidad únicamente del gobierno, creo que es una responsabilidad compartida; es decir, nosotros no nos hemos puesto el reto de exigir un espacio propio, de exigir espacios de producción, de ensayo y formación. Nunca los hemos exigido, entonces no tenemos teatro. La danza se agrupa y se organiza, y tiene sus espacios y festivales, la música no se diga, hasta sindicato tienen, mientras que los teatreros están todos dispersos y peleados unos con otros”.
Efectivamente, lo que podría distinguir a esta joven generación es una mística de trabajo colectivo que pretende romper con viejos vicios como el paternalismo y acabar con actitudes gremiales que impedían a los grupos un mayor trabajo de colaboración solidaria, propiciando así confrontaciones y hasta constantes tentativas de saboteo a la Muestra Estatal de Teatro, además del menosprecio a grupos que en distintos municipios del interior del estado mantenían su propia actividad teatral al margen incluso de los apoyos institucionales.
Los creadores escénicos que convergen en Producciones Teatrales, a decir de Gunnary Prado, lograron superar la atomización al “conjuntar las fuerzas para complementar las habilidades y construir algo más rico, más valioso y más completo, sobre todo entendiendo que el trabajo de teatro es colectivo. La organización de las personas que están involucradas en un proceso creativo tiene que ver con un rollo no solamente de que estoy aquí porque ésta es mi apuesta de vida, sino también tiene que ver con un proyecto moral, social y sensible, entonces estás trabajando con personas y en ese sentido hay que aprender a trabajar como personas. Como que hemos estado muy engranados con la chamba, pero también hemos tenido que decir: oigan, pausa. Somos personas y somos amigos, somos compañeros de trabajo, entonces atendamos esa parte también importante. Se trata de entender que hay opiniones diferentes y no tenemos que pelearnos porque pueden cohabitar esas opiniones diferentes y de hecho se enriquecen”.
La Licenciatura en Teatro de la Escuela Popular de Bellas Artes ha propiciado que cada vez sea mayor el número de jóvenes que asumen el riesgo de dirigir y hasta de escribir textos dramáticos como respuesta a las exigencias de su formación, lo que hace pensar en una transición generacional sobre la cual puntualizó Gunnary Prado: “si somos parte de una nueva generación teatral lo hemos discutido en muchas ocasiones. Lo que nos queda ahora como herencia de nuestras generaciones anteriores que se separaban, pues es aprender que no tenemos que separarnos. Casi siempre nos la pasábamos negando a nuestros maestros para poder permanecer nosotros, pero eso no nos ha funcionado, entonces queremos que ahora dejemos de negar a nuestros maestros y tratemos de aprender y acercarnos a ellos”.
“Sí –agrega Refugio García–, como dice Gunnary: ‘a veces las ideas no son las mismas’, pues no peleemos por eso. Lo que tenemos que hacer es tratar de aceptar y entender que tenemos diferencias, pero que debajo de nosotros hay quienes están aprendiendo de cómo hacemos nosotros las cosas y nos las van a cobrar, entonces antes de que nos las cobren tan duras como creo que nosotros se las hemos estado cobrando a la gente que hizo teatro antes que nosotros, calemos gente de esa generación en nuestro barco o nosotros subámonos en el de ellos. Da igual de quien sea el barco, lo importante es que estemos juntos, porque si nos seguimos dividiendo vamos a ser cada vez más vulnerables. Esa es la medula de todo, no queremos ser tan vulnerables”.
Ese acotamiento de los grupos teatrales y el celo de compartir perspectivas teatrales con otros grupos que señalan los integrantes de Cinema Teatro, es de alguna manera el resultado natural del tipo de formación que tuvieron muchos de los protagonistas del teatro michoacano, pues ante la falta de alternativas profesionales en la entidad, se fraguaron como actores o directores en talleres que servían como semilleros para la conformación de grupos en los que el maestro siempre era la figura dominante y del cual se derivaba una visión unidireccional del quehacer escénico que compactaba a directores y actores en gremios cerrados. La Escuela Popular de Bellas Artes rompe con esa dinámica, pues la diversidad de cátedras forma a los alumnos en un clima de pluralidad de opiniones y constante intercambio de ideas, respaldadas en gran medida por la teoría y la práctica cotidiana con elementos creativos diferentes.
Aún en el ámbito académico, sobre todo en los últimos años de la licenciatura, se da una ruptura de las viejas jerarquías al obligar a que el educando genere sus propios retos escénicos y encuentre sus propias soluciones. Esa propensión al intercambio de experiencias es un rasgo con el que también se identifican los jóvenes autodenominados como una nueva generación del teatro y a propósito señala Eros Ortega, músico que también ha incursionado en el hecho escénico: “es la ruptura de jerarquías, el planteamiento poliactivo siempre se ha dado. En este caso hay un respeto, pero no hay vacas sagradas, entonces hay que derribar eso porque además nos está alejando del público. Si yo voy a un concierto y veo a un montón de ególatras tocando no me van a dar ganas de regresar, porque además no hay una humildad de decir: ‘te entrego lo que estoy tocando’”.
Si bien, la generación de jóvenes creadores escénicos encontró identificación en nuevas formas de hacer teatro, aún está por definirse una voz, una suerte de estilo generacional que acuñe un nuevo teatro acorde con los conflictos o temas de su contemporaneidad. La búsqueda de esa unidad estética la están emprendiendo desde la intención de generar nuevos públicos que es hasta el momento el objetivo en el que mayores coincidencias encuentran: “La hija de Rapaccini y Baños de secundaria forman parte de un gran programa por acercarse al público joven que nadie atiende. De repente hubo una efervescencia por el teatro para niños y hay mucha producción teatral para el público adulto, pero los jóvenes que tienen sus propios lenguajes, necesidades y conflictos, pocas veces son atendidos”, advirtió Gunnary Prado.
Tres obras producidas por los colectivos que aglutina Cinema Teatro pueden ser pocos referentes para entrever el origen de un estilo o de una nueva mística respecto al quehacer teatral; no obstante, perfilan una perspectiva generacional que a decir de Gunnary Prado va más allá de la simple coincidencia en tiempo y espacio, pues “si hay una coincidencia en cuanto al planteamiento del tipo de teatro que queremos hacer. Evidentemente nosotros queremos estar alejados de lo que peyorativamente y maldicho llamamos teatro comercial; es decir, el teatro como un producto de mercado para el mero esparcimiento o recreación. Sí nos interesa pasárnosla bien, pero también nos interesa un discurso social, un compromiso con la comunidad. Tampoco somos un colectivo que tiene una línea muy extrema en cuanto a su pensamiento político o social como La Mueca, por ejemplo, que si no están al cien por ciento coincidentes con su forma de vida y percibir la realidad, del pensamiento o el fenómeno del ser humano, entonces se retiran. Muy bien, son coherentes y creo que para ellos ese proceso ha sido muy difícil y es admirable. Nosotros en ese sentido somos más flexibles, aunque no dejamos de ser críticos. Hay una coincidencia en valores estéticos y sobre todo en las formas de hacer el teatro desde esta perspectiva colectiva”.
Entrevista José Luis Pineda, José Refugio García,
Eros Ortega y Gunnary Prado.
A propósito del trabajo en colectivo.
LA JORNADA MICHOACÁN.
1 de febrero del 2009.

En controversia.... ¿guerra de ideas?


Sucede que la modernidad todo lo ha afectado. Al parecer lo único permanente es el movimiento perpetúo. Lo único que no se ha modificado es el desgarramiento con el que se vive el amor. Esa es una historia que nunca se ha acabo. Una historia recurrente entre escritores y poetas. Aquella dulce anécdota a la cual siempre los amantes se convierten en apasionados e irresolubles enemigos en pos de su felicidad. Resulta ser, que ese desgarramiento tampoco tiene forma absoluta. Depende de muchas cosas, como por ejemplo, del tamaño y el color de las estrellas la noche de la despedida. Así, la subjetividad humana marca cada una de las formas en que esa forma, denominada amor, que es la culminación del SER, cuando este es ser humano.

Pareciera que el amor y su asilamiento, convierte a los humanos en energía pura, en movimiento infinito. Entonces las redes sociales antes que material son energía. Energía conducida por el sentimiento, es por esta razón que siempre estamos en cambio, es por esta razón que nada permanece.

Redimiendo el adulterio, leía una vez, ¿a dónde se dirigen los adúlteros cuando salen corriendo de la cama matrimonial? Se dirigen al amor. Entonces, ¿cabe la posibilidad de qué todo en la sociedad moderna este hiendo en contra del movimiento perpetúo?, ¿será acaso que la naturaleza fluye y se construye todos los días en los traslados de las partículas?, y que siendo el amor el sentimiento más humano, ¿es el que más nos acerca a la naturaleza? El que justamente nos convierte en demoniacos, entes ávidos del deseo de lo amado.

No nos engañemos, la verdad es que el desgarramiento amoroso, nos hace malas personas. Nos imaginamos perdidos y solitarios, se ensombrece la mirada y soñamos con la muerte de todo lo que el desdichado objeto de nuestro amor posee, y que no quiere compartirnos.

El amor nos hace instintivos. Nos hace bestiales. Nos hace animales. Ahora, ¿no que el amor cambiaría el mundo? (se vaticinaba a principios de nuestro siglo) La verdad es que el amor, en este contexto de la propiedad privada, nos ha hecho fracasar y domesticar nuestro instinto de supervivencia.

La reposición de los amantes es la añoranza profunda del desgarramiento. La entrega incondicional no es posible desde el SER, implica el despojo axiomático de lo ético, moral, etc., y eso, solamente sucede al momento de la muerte. Por lo tanto, amar requiere un sacrificio de vida, cosa que si no estás convencido, como es el caso de la gran mayoría de los adúlteros, no sucede.

“Yo nunca quise amarte”, dice la acusada amante seductora que ha desviado de su camino al miserable esposo infiel. “Yo nunca quise amarte”, ¿entonces? Sucede que la modernidad todo lo ha modificado, pero no desde la conciencia, las alteraciones de nuestro entorno natural, cultural y material son resultado de la inercia de nuestras pasiones ambulantes.